¿Puedo Sentir Lo Que No Siento?

por | May 29, 2018 | 0 Comentarios

Presentamos estos devocionales como una oportunidad para que puedas compartirlos a tus conocidos.

Su temática es la misma que será desarrollada durante el Congreso Bautista 2018: «El Poder Del Acuerdo»

Leí algo que escribió Pablo de Tarso, y me hizo preguntarme si es posible sentir lo mismo que otras personas, si puedo sentir lo que no siento. Acompáñame a leer:

“Les suplico hermanos… que se mantengan unidos en un mismo sentir.” (Esto lo escribió en una carta que le envió a los que vivían en la ciudad de Corinto: 1 Carta a Los Corintios 1.10)

¿Realmente entendemos qué significa “UNIDOS EN UN MISMO SENTIR”.

Tanto Pablo de Tarso, como Jesús nos dejaron muchas enseñanzas sobre este tema.

Una de esas enseñanzas es la que bien expresó Pablo, y es la que considero la más clara, con respecto a estar UNIDOS y responder mi pregunta sobre si puedo sentir lo que no siento.

Pablo comparó a la iglesia con el cuerpo humano, es decir, tomó como ejemplo a la más grande creación de Dios: al hombre mismo.

Un miembro = Una función

Sabía (como lo sabemos vos y yo), que un cuerpo humano tiene muchos miembros, y que son totalmente distintos, pero que cada uno tiene una función específica, y no más.

También sabía que para el funcionamiento armónico de todo el cuerpo humano, es necesario que se reconozca cada función, y cada uno trabaje coordinadamente con los demás.

Es decir, cada miembro necesita del otro y TODOS SON IMPORTANTES.

Un cuerpo humano cuyos miembros no trabajan de manera unida y coordinada, está dividido Y NO CRECE, NO SE PUEDE ALIMENTAR, NO SE MULTIPLICA…., es decir NO SIRVE, ESTA MUERTO O EN VÍAS DE MORIR.

Cada miembro, cada célula, cada hueso, cada músculo es importante para el funcionamiento total del cuerpo humano.

También sabemos que la cabeza quizá constituya el elemento más importante en un cuerpo, porque la cabeza ordena todo el funcionamiento.

Comparando entonces el cuerpo humano con una iglesia, (el cuerpo de Cristo) cuando CRISTO ES LA CABEZA que dirige todo, esa iglesia será una iglesia sana, y podrá tener mucha vida.

Dos o tres, nada más. (¡y nada menos!)

En Mateo 18:20 dice

“Porque donde dos o tres se reúnen en mi nombre allí estoy yo en medio de ellos “

Analicemos

1º ¿Por qué habrá usado un número tan pequeño: solo 2 o 3?

Creo que quiso dejar en claro que no importa la cantidad de personas que se reúnan, sino la actitud de esas personas, es decir, que se estén DE ACUERDO Y UNIDOS EN SU NOMBRE.

Esto me hace suponer que sus corazones deben estar arrepentidos, con necesidad del Espíritu, con sed de su Palabra, verdaderos adoradores que le adoren en espíritu y verdad, corazones alegres, gozosos, llenos de gratitud por tener en sus vidas a un DIOS poderoso y misericordioso.

“En mi nombre – En un mismo sentir”

2º ¿Es importante que el versículo exprese: “se reúnen en mi nombre”?

Esto me vuelve el pensamiento al escrito del apóstol Pablo, que dijo “EN UN MISMO SENTIR”

Jesús dijo que conoce nuestros corazones hasta lo más profundo, aun lo que ni nosotros conocemos de nosotros mismos.

Por eso Jesús sabe que no puedo sentir lo que no siento a menos que yo decida hacerlo.

Él sabe que muchas veces llegamos a reunirnos con los demás por deseos egoístas y no porque queremos estar reunidos en su nombre.

Algunos solo quieren experimentar la sensación de estar entre otras personas, como en un club, haciendo amistades.

Otros van a reunirse con el cuerpo de Cristo como quien va a un hospital para obtener una cura: aparecen solo cuando están enfermos, o cuando tienen un familiar enfermo.

Algunos más (si están solteros) solo van a buscar una pareja: una vez conseguida, no vuelve más.

¡Qué sabiduría hay en el texto citado!

No menciona estos sentires, sino que el MISMO SENTIR es que Cristo esté en medio de los reunidos, que Cristo sea el centro de la reunión, que el Rey y Soberano quiere estar entre los que se han reunido.

De este modo reunirse por deseos egoístas, o permitir que surjan competencias y rivalidades, y comparaciones inútiles (“nosotros somos 4”, “nosotros somos más, somos 40”, “y nosotros somos más, somos 400”) no nos ayuda a enfocarnos en lo importante.

Lo importante es que al reunirnos podamos gozarnos, vivir y disfrutar que la reunión de los santos produce un crecimiento en ESPÍRITU Y VERDAD.

Cada persona reunida con los demás (cada “miembro” diría Pablo) es importante, y hay fiesta en los cielos (como dice la Palabra) cuando un pecador se arrepiente y decide sumarse a la reunión.

Los cielos están de fiesta cada vez que la Iglesia, su cuerpo, es obediente al buscar que el reunirse sea hecho con su Presencia en medio de los reunidos, AMANDONOS UNOS CON OTROS COMO ÉL NOS AMA Y ESPARCIENDO SU PALABRA HASTA LO ÚLTIMO DE LA TIERRA.

Qué bueno es ver una IGLESIA UNIDA EN UN MISMO SENTIR, una iglesia que no solo se pregunte si puedo sentir lo que no siento, sino que decida tener ese mismo sentir.

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