Pronto, en agosto, tendremos nuestro Retiro Nacional de Pastores, donde el tema central será: “El Poder del Acuerdo”. En función de ese encuentro (en el que esperamos estemos todos), queremos compartir una serie de devocionales (muy escuetos y bosquejados), a través de los cuales anhelamos que nuestros corazones pastorales se vayan preparando. Pero, además, para que también los puedan usar para impartir acuerdo a sus congregaciones. Siéntanse en libertad de usarlos.

“Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que ilumina en lugar oscuro,  hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones” 

(2 Pedro 1:19).

 

  1. ¿Tengo la Biblia como la palabra profética más segura?

 

¿Puedo responder con algo más que “si” o “no”? ¿Puedo tener ─o tengo─ una experiencia con Dios para reforzar mi respuesta como fruto de mi trabajo en la Palabra?

Siempre me siento personalmente responsable ante lo que leo, y, aún más, de tener una experiencia con el Señor en relación con lo leído. 

 

  1. La antorcha del comienzo del proceso de revelación

 

¿Tendré la valentía para detener la invasión de escritos en mi celular, para estar atento a esta palabra profética? ¿Por cuánto tiempo podré vencer la ansiedad de la curiosidad? 

Nadie más necesitado que yo en mi tarea múltiple pastoral, con perfiles nuevos de impiedad atacando la integridad de mi pensamiento bíblico pastoral. ¡Necesito iluminación revelada!

Cuánta meditación tranquila antes que se vea el fruto de un árbol plantado en aguas vivas. 

Mi padre, que era agricultor, vendía el fruto de los durazneros…, no las plantas, ni las hojas, ni siquiera su sombra que en verano es muy refrescante… Cultivaba árboles frutales para transformar el fruto en dinero. ¡El fruto va al mercado de consumo!

El fruto de calidad alegra el corazón del Gran Agricultor (Isaías 5:1-7; 2 Pedro 1:5). 

 

  1. ¡Qué tranquilizante es esta antorcha encendida en medio de mis lugares oscuros!

 

¡Qué extraordinaria metáfora comparativa! Cuánta paz interior para el corazón del hombre de Dios, «enteramente preparado para toda buena obra».

Cuánta perseverancia meditativa, «hasta que se haga claro el día en nuestro interior de donde salen nuestras palabras».

 

  1. ¡Oh gran lucero engendrado en mi corazón por el Espíritu!

 

Me viene al pensamiento “el que no naciere de agua y del Espíritu…” (Juan 3:5).

“Cebar la bomba” de mi corazón con la Palabra de Dios es tan importante como indispensable para que se dé el fruto del lucero de la mañana en nuestro interior. 

“…hasta que Cristo sea formado en vosotros” (Gálatas 4:19).

Aquí termina el proceso. Una y otra vez. Porque es Él, es fruto que alimenta y nutre a mis oyentes, y de quien me alimento. 

¿Qué auditorio nuevo creará el Señor (bodega, Isaías 5:2) para deleitarse ofreciendo Su mejor vino, producto del fruto de la vid escogida que plantó?

¡Sé propicio, oh Señor, una vez más!


 Antonio Renna es pastor de la Iglesia Bautista

Viña Nueva, en San Juan